jueves 24 de noviembre de 2011

Tres consejos para hacer mensajes sobre las personas trans


Mairena, Luis Mairena, Luis o “como me quieran llamar” nos da algunas pistas para quienes hacemos comunicación:

1. Uso del lenguaje. Da igual el lenguaje políticamente correcto (“igual si me dicen travesti, transexual o simplemente loca”) lo importante es que el profesional de comunicación se acerque con respeto, “que no tenga morbo”. Para Mairena en Costa Rica hay “profesionales y amarillistas”. A Mairena le es indiferente si hablan de “él” o de “ella”.

2. Más allá de lo obvio. Está bien que se hable de sus vestidos, maquillajes y joyas pero también de otras actividades que van más allá de su realidad trans. Mairena tiene una fundación para apoyar a niños y niñas de la diversidad sexual, en explotación sexual comercial o que viven con el VIH. Pero “tampoco soy la madre Teresa”. “Me enamoro a cada rato” y “todavía puedo bailar en un tubo”.

3.Preguntas ¿incómodas? “Soy como un libro abierto”. Pero sí se incomodó cuándo le preguntaron por los años de estudio y datos de su vida personal. Pidió confidencialidad para algunas vivencias que compartió en el aula. Sin duda su derecho a la privacidad se convierte en un deber ético para quienes hacemos comunicación. Buena lección la que nos dio Mairena en el seminario “Sociedad y Comunicación” de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

lunes 26 de septiembre de 2011

HIMNO de la Platina


Nobre Patria, tu hermosa platina
Expresión de tristeza nos das
Bajo el límpido gris de tus presas
Viva siempre la mediocridad...

En la espera infernal de fecundo horror
que le roba a la gente la paz
concesionaron tus hijos, con fe en el chorizo
eterno desprestigio, desvergüenza y deshonor

Salve oh tierra servil, salve oh patria de corrupción,
cuando alguno pretenda tu gloria arreglar,
verás a tu pueblo cobarde y servil,
la tosca herramienta por serrucho trocar.

Salve oh patria tus horribles calles,
ganas de transitarlas no dan...
Bajo el límpido gris de tus presas,
¡VIVAN SIEMPRE LA PEPA Y LA PAZ!

(Este himno es una construcción colectiva de Milagro Espinoza, José Pablo Molina Sibaja, Carmela Cordero, Juan Rodriguez y Alejandro Vargas. Se hizo mediante publicaciones en Facebook durante el mes de la Patria 2011).

domingo 22 de mayo de 2011

Ética desde las Relaciones Públicas


Una colega me pregunta para un trabajo académico: ¿Cómo ejercer ética y jurídicamente un buen papel comunicacional? en el marco de la comunicación corporativa: Empleados, clientes, accionistas y medios. Un campo hermético, inescrutable y reservado.

Primero, me alegra que haya preocupación por el tema al menos desde la universidad y segundo, plantea la necesidad de convocar a más gente a pensar en la manera de hacer una propuesta coherente y realista que incorpore la ética desde la comunicación corporativa.

Abajo un listado de ideas sueltas que son producto de la investigación del curso de Seminario II de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Coletiva de la UCR en el que profesores y estudiantes abordamos las vinculaciones económicas y políticas de las personas dueñas de las empresas de comunicación.

1.Poniendo por escrito lo que se comprende por ética en la comunicación corporativa, es decir, teniendo un marco auto-regulatorio quizás más estricto que el del colegio profesional. Promoviendo el compromiso interno de las personas dueñas, el personal y el recurso humano que recién se incorpora a la empresa con esos parámetros. Explicando a la clientela la importancia de esos puntos, previo a la contratación de los servicios.

2.Desglosando y fijando posiciones respecto a situaciones propias del quehacer de las RRPP que a veces podrían reñir con la ética profesional, tales como las donaciones en especie hechas por empresas dedicadas a la comunicación corporativa a corrientes políticas particulares encubiertas como gestiones de prensa, tal como ocurrió durante la campaña del TLC del 2007.

3.Oponiéndose a la mentira y a la denigración de personas a través de la promoción de mensajes publicitarios y noticiosos por el simple hecho de pensar distinto a los dueños de las empresas comunicacionales que por convicción o conveniencia apoyan un idea política en una coyuntura particular, tal como ocurrió con firmas de relaciones públicas durante la campaña del TLC del 2007.

4.Rechazando la mediación de las intenciones que pudiera tener un cliente extranjero en violar las leyes electorales vigentes del país a través de donaciones a candidaturas presidenciales a cambio de favores políticos posteriores, tal como ha ocurrido con empresas de relaciones públicas en las últimas campañas políticas, según documentación de las actas de las comisiones legislativas que han investigado las donaciones y reportajes del periódico La Nación.

5.Demostrando el compromiso con el recurso humano mediante el pago de salarios competitivos así como con las políticas sociales del Estado a través del pago de los impuestos sin evasiones ni facturaciones encubiertas.

6.Haciendo públicas la trayectoria empresarial, la cartera de clientes así como las vinculaciones de los accionistas de la empresa pudieran tener o haber tenido en sectores empresariales, sindicales, partidos políticos, etc.

7.Rechazando clientes que van en contra de los valores de la empresa de relaciones públicas. Por ejemplo, sería un mal ejemplo para la cultura interna de una firma de comunicación corporativa que pregona el reciclaje y el respeto al ambiente, tener entre su cartera de clientes a una empresa que contamina, viola las leyes ambientales o se ha valido de corruptos vericuetos políticos para lograr su operación.

8.Promoviendo una distribución de pauta de las campañas de acuerdo a criterios técnicos apartados de los amiguismos, los compromisos previos del mismo cliente con algunos medios o los eventuales beneficios para las firmas mediáticas en las que también podrían aparecer accionistas de la empresa de relaciones públicas.

9.Rechazando cargos públicos, incluidas juntas directivas de las empresas estatales, mientras se ejercen cargos de jefatura en la firma de relaciones públicas, tal como ha ocurrido en el país con nombramientos en la ARESEP o en el ICE.

lunes 15 de noviembre de 2010

Jóvenes y mensajes mediáticos


¿Cómo quieren ustedes verse reflejados en los mensajes mediáticos sean éstos noticias, publicidad, campañas de relaciones públicas o producciones audiovisuales?
Así empezamos la clase de Seminario I “Sociedad y Comunicación” de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica. El auditorio: más de 20 alumnos y alumnas, cuyas edades rondan las dos décadas.

Luego de oírlos, no tenía sentido aportar nada más pues el conocimiento ya existía. A continuación una síntesis, al mejor estilo de un manual de buenas prácticas, para quienes trabajan a diario con mensajes que se difunden a través de los medios de comunicación y cuyo tema es la juventud:

1. Evite los estereotipos. Aléjese de encasillar a los punks, raggas, emos, chatas, darks, entre otros, con situaciones de peligro, agresividad o violencia pero también evite caer en clasificaciones que dividen al hablar de “sub-culturas” o “contra-culturas”. Tampoco transmita la idea falsa de que la juventud equivale a los excesos. Rompa con la percepción difundida de “vagos, irresponsables e incapaces”. No ligue a toda persona joven con el alcoholismo, las drogas y el desenfreno sexual.

2. Tampoco aliente aquellas imágenes de jóvenes que cumplen con las características de belleza consumista. Esas imágenes “hermosas” alientan ideas igualmente falsas y superficiales.

3. Cuidado con la muletilla “los jóvenes son el futuro” porque podría estarse evitando su inclusión hoy como participantes activos en todo proceso de toma de decisiones. No pensar en los jóvenes como el mañana pues ese discurso ya es muy viejo. Cuando ese “futuro” prometido llegue, ya no aplicará para la generación actual.


4. Evidencie los talentos y las habilidades para separarse de los mensajes que solo apelan a “jóvenes drogadictos y violentos”. Es necesario resaltar sus aportes positivos y dignificar su condición. Además, refleje sus aptitudes para organizar proyectos, dirigir, crear y trabajar.

5. Amplíe la agenda temática para involucrar más a los jóvenes entre sí y motivar su participación colectiva. Es decir, acérquelos a cuestiones como la diversidad, el cuido del ambiente, la libertad y la solución a los problemas sociales. Esta es una práctica recomendable pues son temas que los identifican como grupo. Igualmente, las problemáticas que afectan a los jóvenes deben tener más espacio en la agenda pública, tales como: la falta de espacios de participación, de actividades culturales y deportivas a un precio cómodo. Los jóvenes también suelen involucrarse en actividades académicas como las “olimpiadas de mate o de química”, además hay interés en dar respuestas a la pobreza material y a la inequidad.

6. Cuide el tono del lenguaje para que sea actual, respetuoso, preciso y objetivo sin caer en el doble sentido de las palabras. Haga mensajes claros sin adornos. Es decir, utilice el vocabulario adecuado para ser comprendido por la mayoría.


7. Dé voz a los jóvenes pues usualmente carecen de ella. Se cree equivocadamente que su voz no es válida porque “no han vivido lo suficiente”. El mensaje no debe estar cargado de una voz adulta dominante y autoritaria. Hay que valorar la capacidad de análisis que cada joven posee, promoviendo su participación en asuntos de interés público y en todas las realidades. Hay muchos jóvenes que son opacados al hacerles pensar que valen menos. Por eso, la comunicación social debería alejar del imaginario colectivo aquella creencia equivocada de que el o la joven son personas sin opinión y que deben mantenerse al margen de cualquier proceso de toma de decisiones. Un enfoque interesante para algún mensaje sería ver a la persona joven recibiendo un trato de “voz autorizada” sobre determinado tema.


8. A los y las jóvenes no se les pueden meter en una misma bolsa. Al igual que todas las personas, hay historias, metas, valores, influencias y caminos. Refleje esa diversidad. Todo mensaje debe abordar la juventud desde la mayor heterogeneidad posible, es decir, tomar en cuenta: las etnias, las culturas, las religiones, las condiciones socioeconómicas, las capacidades especiales, etc. Un buen mensaje no debe representarlos solo con características urbanas pues existen también comunidades muy rurales.

9. Haga investigación antes de producir el mensaje para apegarse, de la manera más cercana posible, a las percepciones, conceptos, sentimientos y visión de las personas jóvenes más que a las ideas externas, usualmente adultocéntricas, que giran alrededor de sus realidades.

10. Cuando represente a la madre joven soltera, consúltela directamente antes de producir el mensaje. No todas las jóvenes que pasaron por el embarazo carecieron de información, ni tampoco fueron rechazadas por sus familias, como siempre se indica. Los mensajes deben cubrir las realidades de todas las madres solteras.

11. Aliente la producción de mensajes en la que los mismos jóvenes sean creadores de la idea y ojala hasta los transmisores.

12. Cuidado con abrir innecesariamente una brecha entre jóvenes y personas más adultas cuando en algunos mensajes se insiste en la juventud, por un lado y en la adultez, por el otro. En estos casos, es recomendable ver la juventud como parte de la ciudadanía. No trate al joven como una persona extraña y aparte de los demás, puesto que se podría correr el riesgo de exclusión apelando a la “insuficiente experiencia de vida o madurez”. Esto aplica, por ejemplo, para las manifestaciones o huelgas donde participan las personas jóvenes. En lugar de “revoltoso o rebelde sin causa” es deseable verlo como portador del derecho a hacerse oír, tal como debería ocurrir con las personas trabajadoras más adultas.

13. Respete la utilización de imágenes y opiniones de jóvenes. Explíqueles el objetivo del mensaje y pida su autorización. Por si no lo sabía, ¡Tenga en cuenta que el derecho a la intimidad también aplica para las personas jóvenes! Por lo tanto, proteja su identidad, especialmente en aquellos casos donde revelándola vulnera aún más a la persona. No utilice imágenes que denigren o perjudiquen a un joven. No lo retarte realizando actividades que puedan poner en peligro su imagen e incluso su vida.

14. Aliente una cultura y educación mediáticas para que sean los mismos jóvenes quienes opinan sobre la forma que los medios de comunicación los representan. Abra espacios para retroalimentación. Por ejemplo respecto a un anuncio sobre deserción colegial se recogió la siguiente opinión: “ Yo vivo en una zona marginal y escuché varios jóvenes tanto clase media como pobre, que “ese anuncio es exagerado”, que “sólo chamacos pipis salen”, “que lo ponen a uno como si se saliera sólo por que le da la gana”. Pienso que se ignoran otros factores sociales que intervienen en la deserción”. Otro estudiante opinó sobre las campañas de prevención de accidentes: “no todos los jóvenes somos fiesteros ni “hacemos loco”, y en muchos mensajes publicitarios muchas veces solo se muestra eso… Un ejemplo son las campañas de chofer designado o anti-fumado. Siempre son jóvenes, ¿Y los adultos de más edad no lo hacen también?”.

(Este artículo viene de las ideas de los siguientes estudiantes: Amanda Zamora, Juan Gabriel Castro, Saray Mora, Luis Sequeira, Carolina Rosabal, Diana Salazar, Nicole Forbes, Yerling Villalobos, Leonardo Ramírez, Sharely Alfaro, Juan José Rodríguez, Bolívar Rojas, Verónica Jiménez, Simón Avilés, María Luisa Madrigal, Vinicio López, Alejandro Aguilar y Juan Carlos Sibaja).

sábado 21 de agosto de 2010

“Pobre el que no cambia”


Me encontré este titular en una actividad organizada por periodistas chilenos para reflexionar (y cambiar) la forma en que se cubren las noticias sobre pobres y pobreza. Me gustó el nombre de la actividad porque pasa la pelota a quienes hacemos comunicación social y producimos mensajes sobre “los pobres”, así entrecomillas. En Costa Rica sería uno de cada cinco costarricenses así que no es una cosa menuda.

El tema lo abordamos en Seminario I “Comunicación y Sociedad” de Comunicación Colectiva y luego de escuchar a los estudiantes podemos concluir:

• La pobreza debe encontrar respuestas desde la comunicación social para que la ciudadanía rompa con los estereotipos que igualan equivocadamente a la persona pobre con la inseguridad, la vagancia y la drogadicción

• Quedarse solo en la descripción de la pobreza es lo cajonero…la gente pasa frío, la gente come en la calle… ¡Claro eso es cierto! Pero que tal si buscamos la eficiencia de las políticas públicas para dar respuestas, el tratamiento del tema en los planes de los municipios, la cuantificación del apoyo del empresariado para estos temas, el destino de los tributos existentes... Describir lo que ya todos sabemos de la pobreza es superficial

• Pensar que hay que maquillar los mensajes sobre la gente pobre sería un error. De lo que se trata no es de ablandar ni suavizar la imagen sino de ser lo más exacto e investigativo posible al abordar la pobreza.

Tras analizar mensajes mediáticos encontramos que lo usual es encontrar gente que habla de la pobreza, pero la gente pobre no habla de sí misma. Hay que dar voz y también ofrecer el chance del anonimato. La gente que vive en pobreza también piensa y está en capacidad de aportar soluciones.

Me apena saber que en la década de los 60s en Costa Rica se legisló para detener a quienes pedían en la calle. Eso fue hace tan solo medio siglo. La pobreza material no es una escogencia, sino un atentado a los Derechos Humanos (todos los que Usted quiera enlistar aquí). Por todo eso, pobre el que no cambia, incluidos nosotros los periodistas.

domingo 4 de julio de 2010

Noticias legales


Dos contrastes informativos sobre las personas migrantes. La Nación titula una nota sobre migración con el calificativo de “ilegales”, una palabra que de entrada connota delito. Por su parte, la prensa internacional resalta una cita del presidente Obama: “los inmigrantes han convertido a América en lo que es”. Entre una y otra producción periodística no han pasado ni tres días y aunque tratan sobre el mismo tema, las divide un mar de efectos en quien les dedica un ratito de tiempo.

Me siento más cómodo en utilizar la palabra “ilegal” por ejemplo para los expresidentes que le roban al Estado y se aprovechan de su puesto para enriquecerse. Estas personas son “ilegales” en la dimensión de haber cometido delitos. Son gente que incluso tuvo oportunidades y hasta llegó a contar con el cariño y la confianza del pueblo.

Me frustra ver que “ilegal” sea un grupo de personas, como las que describe La Nación, donde “venían dos niños y una mujer embarazada”. Esta gente nunca ha tenido la más mínima oportunidad de desarrollo. La marginalidad y la pobreza han sido sus compañeras de vida por eso vale la pena que cuestionemos si el hecho de cruzar una frontera es suficiente razón para señalarlos como “ilegales”.

Podría tener esta batalla casi perdida porque técnicamente la definición de ilegalidad puede calzar en ambos casos. Abogar entonces por la sensibilidad y el sentido común es la salida. Quienes usamos a diario las palabras, tenemos la obligación de cuidarlas (estoy en primera fila porque conozco mis abusos y ligerezas). La responsabilidad es mayor para quienes trabajaban en la comunicación social, un bien que es colectivo independientemente se genere desde una empresa privada.

¿Será que quién escribió sobre los niños cruzando la frontera entre Nicaragua y Costa Rica es más xenófobo respecto a quién entrecomilló a Obama? No, jamás. Pensar así es irracional... Un poco de cuidado y una búsqueda de información adicional cuando nos enfrentamos a temas humanos sensibles, favorece los balances. Se vale reportar un hecho noticioso de interés, como el que nos cuenta La Nación, pero también hay que hablar de las razones por las que alguien se ve obligado a cruzar una frontera. Esa sí sería una noticia legal.

domingo 25 de abril de 2010

¿Hacemos periodismo de opinión desde el blog?


La ex alumna Noelia Alfaro Herrera me puso a pensar: ¿Cree usted que efectivamente los blogs son plataformas que han venido a potenciar el periodismo de opinión en el país, dejado un poco de lado en los medios más tradicionales? ¿Qué opina al respecto? Es un hecho que no todos los bloggers son periodistas, ¿cree usted que esto no impide que su trabajo califique como periodismo y periodismo de opinión... o bien podría hacerse una distinción entre lo que hacen un periodista y lo que hace un blogger cuando opinan sobre temas de actualidad?
Y yo me atreví a contestar lo siguiente: “El periodismo de opinión se ha pensado y se ha repensado antes de la presencia de los blogs. No tiene mayor sentido intentar definir si los blogs son periodismo de opinión o no porque siempre se encontrarán argumentos válidos para uno y otro argumento.
Lo bueno de todo esto es que la gente, sea o no periodista, se expresa y ya esto es ganancia en una sociedad como la nuestra carente de debate de altura en alguna parte de la prensa tradicional. La diversidad temática de los blogs revela esa amplitud de pensamiento, de motivaciones y de propuestas propia de una sociedad que aspira a vivir en democracia.
Me preocupa pensar que la definición de "periodista" (por el hecho de contar con un título académico o una colegiatura) haría que de un blog un producto de periodismo de opinión o no. Me parece que las clasificaciones tradicionales se quedan ya cortas para esta explosión de participación ciudadana. Creo eso sí que la formación de opinión pública aún sigue permeando mayoritariamente a través de los medios tradicionales (la televisión con un liderazgo particular) pero me atrevo a pensar que los contenidos de internet llegarán en su momento a convertirse en un referente tan importante.
El mundo de internet demuestra que la ciudadanía ha tenido históricamente un deseo de participación que por razones tecnológicas, de espacio, de costo y quizás hasta políticas no era tan fácil de canalizar.
Los intentos de regulación, las modificaciones legales y los monitoreo sistemáticos de los contenidos de la web son evidencia del impulso que están tomando las nuevas tecnologías y de su impacto en la opinión de la gente.
¡Si uno pensara que la opinión de un periodista tiene más impacto solo por su respaldo académico, no tendríamos entonces que preocuparnos por qué algunos textos en coyunturas particulares son filtrados por algunos medios con el afán de invisibilizar una corriente de pensamiento particular aunque su autor sea periodista titulado! Es decir, si en los medios tradicionales no todos "los periodistas" pueden pronunciarse en las páginas de opinión, ¿Por qué ahora vamos a preocuparnos tanto por diferenciar si lo que hace un periodista en internet es periodismo de opinión y lo que hace un ciudadano es otra cosa?
Lo importante más bien es que la ciudadanía cuente con algo que pueda llamarse "cultura mediática internaútica" que le permita discernir sobre la validez de los argumentos o la carencia de ellos. Podríamos pensar en aprovechar esta coyuntura para enseñar la importancia de "leer" en profundidad los textos de opinión y por qué no también las noticias. También pudiera ser esta la coyuntura para poner en marcha algún observatorio ciudadano sobre la calidad de los contenidos (esto aplica también a la prensa tradicional) y no estaría de más pensar en normas autorregulatorias (es decir voluntarias) que partan de compromisos éticos explícitos y medibles que igualmente en ocasiones están ausentes de los medios tradicionales.
Todas estas herramientas podrían traducirse en certificaciones de la calidad de los textos. Si no ha habido chance para hacer que la ciudadanía tenga un rango superior al "cuarto poder" tradicional, quizás la internet pudiera servir de excusa para entrarle al tema de la ciudadanía mediática que solo garantizaría más democracia participativa”

miércoles 7 de abril de 2010

¿Y las noticias sobre diversidad sexual?


Ahora que se empieza a generar opinión pública en el país sobre el reconocimiento de derechos de las personas del mismo sexo, urge volver la vista hacia la calidad de las noticias que nos cuentan sobre ese tema.

Independientemente de nuestras posiciones, la prensa tiene la responsabilidad de informar adecuadamente y no confundir palabras como “matrimonio”, “unión” o “reconocimiento de derechos” en asuntos como éste. La razón es muy sencilla. Si confundimos esas palabras podremos estar generando rechazos innecesarios e infundados de alguna parte de la población.

¡El matrimonio es un sacramento! Nadie, ni los activistas más importantes, están pensando en eso.

Comparto unas recomendaciones para comunicadores que meses atrás elaboramos en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica con el apoyo de ONG sobre la cobertura periodística y los mensajes masivos de la diversidad sexual. La diversidad sexual es propia de Costa Rica y ¡del mundo entero!

1. Arco iris

Evite referirse por igual a las personas homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales e intersexo. La persona intersexo es una nueva calificación que pretende superar la estereotipada visión del “hermafrodita”, es decir, ... Cada persona de la diversidad sexual responde a una orientación y realidad distinta. Haga explícitas esas diferencias.

2. Lesbianas, también


Cuando se refiera a "los homosexuales" en calidad de sustantivo procure siempre incluir a "las lesbianas" pues ellas no se sienten incluidas bajo la calificación de “homosexuales”. Es decir, hable de “los homosexuales y lesbianas” o bien refiérase a las “personas homosexuales”.

3. Diferentes… a la mayoría

Si usted califica a estas personas como "diferentes", agregue siempre la expresión "a la mayoría" o “a la norma” ya que la condición de ser homosexual, lesbiana, bisexual o transexual no debe ser vista por los receptores de los mensajes como un asunto raro.

4. Más allá de símbolos

La bandera multicolor es un símbolo para identificar la diversidad sexual. Generalmente está presente en actividades, centros de reunión y encuentro. Inclúyala en sus mensajes pero trascienda la recurrente práctica de solo ilustrar el tema de la diversidad sexual mediante imágenes coloridas de festivales o actividades públicas. Tenga presente que la condición de ser una persona homosexual o lesbiana es mucho más amplia que la asistencia a esas actividades festivas.

5. Travesti y trabajadores del sexo

Si a través de su mensaje usted relaciona a un travesti con una persona trabajadora del sexo, estará cayendo en un estigma pues no todos las y los travestis que se visten con atuendos de mujeres se encuentran en el comercio sexual. Muchos de ellos y ellas lo hacen porque se identifican con el género femenino. Incluso, hay quienes no se consideran a sí mismos como personas homosexuales, lesbianas, bisexuales o transexuales.

6. Afeminados y masculinas


Evite caer en el estereotipo de referirse a la persona homosexual como sinónimo de afeminado y a la lesbiana como mujer masculina. Tome en cuenta que alguna parte de la sociedad costarricense rechaza de entrada esos comportamientos. Usted puede promover un cambio hacia el respeto si incorpora también otras características de las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales. ¿Cuáles? Las mismas de una persona heterosexual: trabajo, familia, estudios, vida política, proyección comunal.

7. Unión sí, matrimonio no


Algunos países ya le están reconociendo a las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexo sus derechos de heredar a la pareja, contar con beneficios laborales en la empresa o institución, asegurar al compañero o compañera dentro del sistema de salud, entre otros. Tenga cuidado cuando haga mensajes sobre esta temática. Por ejemplo, recuerde que el concepto "matrimonio" es también un sacramento que otorga la Iglesia Católica. Mejor enumere explícitamente los derechos que se incluyen en las propuestas para no crear un innecesario rechazo en alguna parte del público que recibirá su mensaje

miércoles 31 de marzo de 2010

"Tierra Dominicana" como noticia


La cobertura periodística sobre la demolición de la “Tierra Dominicana” en San José demuestra la necesidad de derribar también estereotipos e ideas preconcebidas que los colegas periodistas construyen a partir de la xenofobia y el rechazo a la pobreza material.

Un canal de televisión informó que gracias a la municipalidad – policía finalmente se ponía en marcha la promesa de eliminar esa fuente de delincuencia visitada por “dominicanos y colombianos”. Es decir, fue un gesto heroico casi bondadoso para con la ciudadanía “amenazada”.

Un periódico se enfoca en la “guarida de cacos” que ahora se destruye. Esta noticia me hace recordar un reportaje publicado meses atrás donde una colega (en ese momento de otro medio) hizo el ejercicio periodístico contrario y en vez de señalar, se fue a dialogar con quienes ahí estaban. El producto escrito fue muy diferente.

Otro diario nos cuenta parte importante de la historia… todo se debe a que quien alquilaba decidió no hacerlo más y la familia dueña por algún interés material (quizás ponerlo a la venta o abrir un parqueo) lo demolió.

La prensa debe tomar conciencia del peligro de caer en los simplismos y reproducir las lecturas inmediatas que la gente repica en las calles, lugares de trabajo y casas luego de oír o leer sus noticias. Está de por medio la responsabilidad de informar pero hacerlo bien, escuchando a las partes y ofreciendo versiones diversas.

No se vale hacerle creer a la gente, por ejemplo, que los robos ocurridos en San José se maquinaban solo en esa esquina y eran ejecutados solo por personas “muy diferentes” a nosotros. Ya sabemos por experiencia que reconocidos expresidentes de la república “muy parecidos” a nosotros y sin visitar la Tierra Dominicana, también gestaron redes para delinquir y afectar la paz social.

jueves 25 de marzo de 2010

Niñas expuestas


Sorprende que la prensa costarricense no haya entendido que cuando hay personas menores de edad en medio de una noticia, el tratamiento de esa información debe ser cuidadoso no porque los niños y niños son “frágiles” sino porque ese es su derecho, hay que hacerlo cumplir y punto. No es una concesión de los medios, los periodistas o los camarógrafos: ¡Es el derecho de los niños y las niñas!

El traslado de las ex siamesas a un albergue del PANI fue idéntico a la detención y movilización de un delincuente. Las niñas las trasladan por su condición de pobreza material, no porque hayan cometido un delito (ellas o su madre). Pero para efectos de quien recibe la información poca es la diferencia y estoy seguro que la ciudadanía ya señala y juzga. Esto ocurre porque la secuencia de imágenes entre la detención de un delicuente y el traslado de estas niñas es el mismo en términos visuales.

Ellas dentro de un carro, ellos persiguiendo el carro. Ellas sentadas en el asiento con una fila de policías al lado mientras salían de una comandancia policial. Exponer a la niñas ante camarógrafos, fotógrafos y policías es un abuso.

No se vale transmitir esas ideas falsas cuando hay de por medio ausencia de alguna política pública sistemática que les garantice la sostenibilidad y el éxito médico de vivir con cuerpos separados. Una política pública puede ser un asesoramiento en temas de limpieza e higiene, una visita sistematizada de una persona profesional en salud que prácticamente conviva con la familia, atención psicológica, etc. (y la gente que sabe de esto puedo ayudarme con el listado).

Aquí debe darse una reflexión de los funcionarios públicos, de los medios de comunicación y de la ciudadanía que “disfruta el show” y se queda pegada ante la pantalla o la fotografía sin reaccionar a esa noticia que excede los límites de la ética.