(Reproduzco aquí el borraror original que envié al periódico La Nación y que el 26 de febrero del 2026, me publicó en nacion.com)
El parqueo de la Parroquia de Naranjo, lleno de carros con las banderas del continuismo, fue la estampa más impactante de aquel domingo de las elecciones nacionales “¡Que rápido se olvidó el inspirador legado del Papa Francisco!”, reaccionaba cualquier David herido ante semejante Goliat.
Pero las menciones religiosas o bíblicas serían propias de una teocracia y en Costa Rica, más bien ya superamos a los partidos abiertamente evangélicos y a los católicos, más de un siglo atrás, de manera formal en el Poder Legislativo.
Sin embargo, la religiosidad como la política siempre pica y mientras las urnas de ese día seguían abiertas, uno se ilusionaba con la potencial magia electoral de las encíclicas, exhortaciones y cartas apostólicas del Papa Francisco.
De hecho, ya doña Laura Fernández había identificado el peso de la religiosidad y había ofrecido ministerios, embajadas y otros puestos de la institucionalidad democrática a algunos pastores evangélicos a cambio de apoyo electoral, algo que pareció irrelevante para muchos costarricenses al momento de votar. La señora Fernández, hoy Presidenta electa, ahora tiene diputadas y diputados con diferentes arraigos evangélicos en su nutrida bancada legislativa.
Aquella dicotomía: evangélico - católico, me ilusionaba pero no desde la diferencia sino más bien, desde el compromiso con la justicia social: ¡Toda persona que admirara al Papa Francisco, más allá de su credo o la ausencia de él, marcaría cualquier casilla de la papeleta, menos la del continuismo! El golpe de realidad llegó porque gente del coro de la iglesia y algunas señoras de las flores del Santísimo votaron por el trío del continuismo, a saber: don Rodrigo Chaves, doña Pilar Cisneros y doña Laura Fernández.
Ante ese comportamiento electoral de los parroquianos, uno se sigue preguntando: ¿Dónde queda la defensa de los bosques de la que hablaba el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si, frente al gobierno del continuismo que había permitido talas en el Caribe para beneficiar intereses de gente cercana? ¿Olvidamos la casa común de la que Francisco escribió : “El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preservación”?
¿Tampoco tendría sentido llevar a la intimidad de la urna, la memoria del fallecido Papa que defendió el cambio climático en la exhortación apostólica Laudate Deum “Terminemos de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo (...) romántico”? En la Costa Rica del continuismo, tanto el mandatario Chaves como la entonces candidata Fernández, habían borrado de sus discursos la idea de “carbono neutralidad” que las administraciones pasadas venían impulsado.
¿Y dónde se escondió en la urna, la dignidad de los migrantes de la que el Papa Francisco predicaba frente al sumiso gobierno del continuismo que había aceptado la humillante orden del Presidente Trump de enviar personas detenidas en Estados Unidos a la zona sur de Costa Rica?
Entonces, ¿Quizás la declaración Fiducia Supplicans del Papa Francisco que permitía la bendición, entre otros, de parejas del mismo sexo, sería un contrapeso en la urna frente al intento del gobierno del Presidente Chaves de prohibir las manifestaciones públicas de la Costa Rica diversa? ¡Ni qué hablar del olor a “cofal” que don Rodrigo Chaves embarró a la opinión pública para burlarse de la edad de don Rodrigo Arias, el Presidente de la Asamblea Legislativa!
¿Nadie recordó en la urna la Encíclica Fratelli Tutti en la que el Papa Francisco describía el “ insano populismo” a partir de “la habilidad de alguien para cautivar (...) la cultura del pueblo (...) al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder” y “sumar popularidad exacerbando las inclinaciones más bajas y egoístas (...) con formas groseras o sutiles, en un avasallamiento de las instituciones y de la legalidad”?
Estoy seguro que Usted considera exagerado, atrevido y hasta manipulador este intento de instrumentalizar el legado del Papa Francisco en función de las elecciones del primero de febrero del 2026 en Costa Rica... Le advierto que yo también pero al ver que los cultos están de moda, tal como quedó demostrado en el parqueo de la iglesia católica durante la misa de 9 am de aquel primero de febrero; uno ya corre el riesgo de volverse más papista de la cuenta.
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