
Hoy el periódico Al Día (sábado 30 de agosto 2008) nos cuenta que Jacó está contaminado por culpa del “precario”. En la foto aparece una adolescente que se dirige a tender la ropa al lado de la quebrada.
Es probable que la falta de respuestas públicas (e incluso privadas) a la solución de vivienda de estos costarricenses influya de alguna manera en la contaminación del mar. Pero, ¿los hoteles, las cabinas, los ganaderos y los restaurantes tienen resuelto el saneamiento?
Es importante tener eso en mente a la hora de construir noticias porque bajo la forma en que está planteada esta información se transmite el estereotipo de que los pobres (yo insisto: ¡la pobreza material!) además es sucia. Peligrosamente bajo esa óptica, estaremos promoviendo una visión falsa de nuestra realidad y difícilmente como comunicadores estaremos aportando soluciones creativas a la problemática ambiental.
La gente con escasos recursos, como toda la ciudadanía, urgimos políticas públicas orientadas a promover el reciclaje y el saneamiento. Es lógico que la gente sin vivienda y con poca comida antes de pensar en darle vuelta al plástico, a la lata, a los desechos sólidos o a las aguas servidas necesitan respuestas para vivir dignamente.
Si el gobierno central no lo ha hecho, sería bueno preguntarle a la municipalidad o bien, al sector empresarial de tan importante polo turístico por algún proyecto de responsabilidad social. Ahí debe estar la prensa nacional ofreciendo respuestas y marcando la cancha con ideas.
Lo que no se vale es señalar como únicos contaminadores a quienes no han tenido iguales oportunidades, olvidándose de otro grupo de ciudadanos que con más oportunidades genera más contaminación a la playa de Jacó.